VIVENCIA

Vivir es encontrar amor por todas partes, sonrisas desplegadas de conciencia enamorada del amor y la belleza como arte.
Vivir es confundirse con la gente, es amor a los demás, es beber la fuente inagotable de la justicia incontestable.
Vivir es sentirse conjuntado con el presente y el pasado, vivir con alegría los caminos caminados, llenarse de amor por los costados y sentirse inhibido del pecado.

Vivir como vivimos es injusto,
la moral de desliza como en cuevas,
refugios de ratas e intolerancias nuevas.
Cegueras de pasiones bochornosas, maltratos de conciencia y honras, amantes de lujurias caprichosas tiñendo la equidad en sombras..

Donde se apagan las luces
que el espíritu refleja
(paz y bienestar común),
donde se esconden en si mismos
como gusanos retorcidos,
sin importar ningún gemido
y ni una lagrima sobre el ataúd.
Vivir, no es eso, es otra cosa;
es elevar cual mariposas,
las alas que al deceso dejen la huella ejemplar.
Es transportar el polen que otras flores dejarán germinar.

Es valorar las acciones del espíritu, es entregarse al caminar, al caminar seguro y con el ímpetu de llenar y no vaciar.
Es pensar en infinitas cosas (espiritualidad),
amor, esperanza y caridad.
Es llenarse de amor trascendental, es encontrar en Cristo la mirada de un horizonte nuevo y real.

Es conducirse ajeno de lo malo
para entregar amor sin un bozal.
Es no insidiar ni aborrecer,
es quitar el hambre y aplacar la sed,
es volcar la bondad por todas partes
para entregar al mundo un ideal,
es entregar al prójimouna mesa, una fruta y un rosal.
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