PERTURBADOS

Ha llegado la noche mordiendo los silencios
y la luna desprende en las colinas del alma
un nomeolvides de añoranzas.
Los grillos deliran su canto que ofusca el pensamiento,
mientras caminan sin palabras, deshilando los flecos de
un pasado.
Ya la soledad marcó el camino, ya nada abriga la
esperanza; Ya los trenes sin andenes van rumbo al
infinito y muere entre neblinas el amor de aquelllos
días.
Incoherentes y turbios como serpientes se esconden en
si mismos y sus halos desaguan lágrimas de sangre.
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