CANTO DE PATRIA Y ESPERANZA

En una tarde mansa,
Devanando las tiras del hastío, la hierva en el jardín lozana
fue mi lecho febril con pétalos caídos;
Allí dormí la siesta de pájaros cantores y entré en un sueño largo de oscuro atardecer,
me hundí en las aguas mansas de ríos cantarines bañados por la bruma de sueños y querer.

Nadando entre raíces de árboles muy viejos, los peces preguntaron si yo era del ayer;
Y yo empecé la historia contando paso a paso, las cosas que mi alma quería estremecer.

Conté que allá en mi infancia un día de tinieblas,
surgió un fuerte viento con lluvias tormentosas que hundieron los tejados,
se hundieron y al bajar; quedaron bajo el agua las casas y las cosas,
los ríos y los caminos, la iglesia, el palomar, los árboles con frutas, las cercas y los prados,
y solo quedó el aire. Mi tierra no era tierra, todo se volvió mar.

Nadando aguas abajo las piedras tropecé,
y como grandes siluetas de rocas gigantescas truncaron mi nadar.

Por que tapan mi rumbo que busco ansiosamente?
Por que evitan que encuentre mi bello amanecer?
Y ellas dijeron __Debajo de nosotras están todas tus penas,
y todo cuanto anhelas jamás podrás hallar, es ya un imposible que encuentres lo que buscas,
aquí truncó la vida, aquí llegó el final.

Es más; si pasas, y al pasar; tan solo encontrarás abismos, abismos de agua y también de sal; No serán tuyas las cosas que anhelaste, serán del agua, serán del mar;
Serán sirenas o caracolas, serán ventiscas y aguas del mal,

Abismos dices? Abismos voy a cortar! Pues quiero pueblos y quiero gentes,
gentes de lucha para ganar.
No quiero patria desierta, no quiero patria en la sombra, ni quiero patria con tedio que no contenga memoria.

Mi patria debe ser justa, mi patria debe ser clara, muy clara como mi cielo, muy clara como el cristal, muy clara, clarita clara, como el canto del turpial.

Quiero rescatar mi patria del subsuelo en que se anida;
que sea la voz de mi llano; extenso, largo y tendido,
que resuene en el bramido, que deslumbre en los maizales,
que en la noche los cocuyos sean lumbre de soledades,
Que se escuchen sus maracas, sus joropos y timbales,
Que su tierra sea fecunda así como Dios la ha dado, para que de ella se brote
la espiga tras el arado.

Quiero rescatar mi patria; la quiero grande y hermosa como siempre fue soñada.
La quiero sobre los hombros de la simiente triunfal,
sobre los niños dormidos en el campo de lo irreal,
sobre el mendigo que arrastra su pena de mendigar,
Sobre el taladro que empuja para que pueda brotar,
la riqueza aprovechada de lo nuestro sin bozal.

La quiero así; Pletórica de ganas y de cantos, de impaciencias, de trillas y sin llantos,
de verdes vegas colmadas por el pasto, donde se rumien las vacas,
los becerros y quebrantos; Los cantos de ordeñadores y recuerdos del mastranto.


La quiero así; Pujante.
con furias del Orinoco, con estrellas en la frente,
con crisoles de su raza, con ovejas, con melaza,
con fríos cordilleranos de paisajes y escarlata
y con su cóndor en vuelo que planeando vaya viendo como crece y arrebata.

La quiero así; Fraterna, unida en un solo canto,
como un diamante de América dando brillo , dando ejemplo,
con vastedad de abrazos, de clamor continental,
marchando a todo galope como potro en vendaval,
como una lanza bravía, como una marcha triunfal.

¡Salgo del sueño y agrando mi universo!
Salgo del sueño cargado de banderas,
banderas de agua bendita, banderas de turupial,
de madre selvas que gritan cuando me pongo a soñar.
Banderas de niños pobres, de mendigos sin el pan,
de labriegos sin cosechas, de industriales sin afán.

Ya el viento viene por las costas viendo sudor de canastos,
bueyes de arado en montañas con su niebla y con su canto,
viendo llanos, viendo mar, viendo miseria y quebranto.
Si no sembramos banderas, quien nos va a secar el llanto?
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