ENCRUCIJADA

Quizás me vaya por caminos floridos
juntando los recuerdos de verbos consumados
y solo llevaré como vestido el eco casi eterno de tu voz en mi silencio.


Porque más allá de rezos imposibles
dejaré que mis ganas errabundas transiten los días
para salvar el concupiscente tormento
que arrebata el preludio trivial de mis ruegos.


Colocaré a dormitar toda la luz
en el refugio de tus ojos cerrados
y en esa oscuridad haré de tu alma mi aposento.


Crujiran las puertas cerradas de la angustia,
dejaré que nazca la suavidad del rocío
para que se humedezca tu voz lejana
en la fantasía de mi existencia.


Romperé las barreras con mis manos
cuando se junte el crepúsculo y la noche
como el estrépito suave y difuso
en esta desunión sin tu presencia.


Porque en estos fractales de deseos
el ánimo de mis rezos buscara tu cuerpo
se juntará tu ausencia con mis ansias
y el crepitar sonoro desde el viento.
*


De mi libro CAMINOS DEL SILENCIO
Derechos de autor protegidos.
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